1948. Mi amor por el sionismo y la tierra de Israel, al parecer es mucho, porque lo que estoy a punto de hacer, el enucentro con el rey Abdoula de Jordania, se aproxima. Estoy en el medio del desierto, pensando cada palabra que salga de mi boca desencadenará consecuencias en millones de personas inocentes en Israel. Toda mi carrera, como Líder Política Sionista en la historia, depende de este momento, puedo admitir que es el 1° momento en que me siento preocupada, nerviosa y alterada. Nunca me imaginé, que me iba a tener que vestir de hombre y realizar un encuentro secreto con el Rey de Jordania, para evitar, una de las peores guerras en la historia de Israel. Todavía me acuerdo el momento en que estreché la mano del Rey, me preguntó si me encontraba bien, y le respondí que sí, con una voz titubeante. Puedo admitir que al parecer cometí un error porque el objetivo que fui a cumplir no se pudo concretar. Siempre sentí que el rey tenía algunas dudas, me miraba con sospechas, sentí una gran adrenalina. Primero busqué su confianza y después saque el tema principal, debo decir que él no quería hablar mucho, se le notaba que era conciente de lo que iba a hacer y no cambiaría su posición….
No hay comentarios:
Publicar un comentario